PRIMERA VOZ (Fragmentos)
¿Qué mano territorial pondrá
sobre el polvo de los días
los domingos
a pesar de las utopías que se nos escapan?
Como si fuéramos
desenredando polvorientos caminos
construidos por manos de rústicos obreros
más allá de la risa y la torpeza de los ojos
pasan ángeles que ríen
en la plenitud de las ferias de barrio
Y tú vienes
a pasos raudos por las veredas
entre globos por el aire
con todos los ideales a punto de estallar.
*
Aquí
en esta tierra de miel
donde tu madre deshojaba la vida
y extendía su mano entre los océanos
permanecen voces desamparadas que preguntan
por las soberanas cosas aprendidas
por la sencillez de los nombres
Aquí esperan
al norte y al sur
al este y al oeste
los días necesarios que tuvimos
en la cavidad de las puertas
*
Aquí
al sur poniente de la ciudad
donde la poesía cuelga los atardeceres
por los cuatro costados
y desde donde, de largas trenzas
solías jugar por antiguos corredores
entre pinturas y retratos de la abuela
aún resuena por los ventanales
que miran al jardín
esa frase que gatilla tu corazón amanecido
“¿Cuándo viene por casa hija?”
como si fuera fácil encontrarse
con las tardes multiplicando el arco iris.
¡Qué jóvenes y bellos fuimos en la patria un día!
*
Aquí los aguarda el norte
con las voces y los patios
de las ciudades sin nombres
Con sus salitreras olvidadas
sobreviviendo
como el que vuelve
sobre su propia sombra
Con cielos y huellas
con trajes y sombreros de naves
ancestrales
Sembrando los desiertos
para no tener
que inventarnos los pájaros
y las flores.
*
Aquí la permanencia del sur les saluda
reclamando con sus lluvias y volcanes
Ofrendando sus bosques milenarios
donde el copihue se trenza enamorado
de robles algarrobos y canelos
Donde podemos descolgar las estrellas
en alguna forma
y apoyar a los pájaros que viajan
donde sólo ellos saben.
*
Aquí
también supimos de exilios interiores
En esta gran casa que los aguarda
reprimimos el sonido
de nuestra propia respiración
para evitar que la noche cayera
sobre nuestra herencia
Parecíamos ángeles
con escoba y delantal blanco
sobre pasillos estropeados
invadidos de cerezos.
*
Aprendí a escribir
a sumar y restar
a distinguir lo blanco del negro
a decir sí, cuando sólo quería
ponerme de pie
para decir mi nombre.
Traigo, repartiendo
en las frentes de olivares
alzados nombres que en mí vivieron
Agitada siego los sustantivos
de los amados nombres
mientras las bibliotecas duermen
y en silencio arranco mi lengua
Cambio de traje en la frontera
y el sol alberga la memoría
para no tener una cabellera quieta
y una boca prestada
*
Tantos años dispersos
con las semanas quebradas
pensando, ojalá estuviera en Chile
para juntarnos en casa de Leonardo
O bien ir por tía Luchita
y desde los cerros
descolgar ventanales
en atardeceres sobre el puerto
Y ese estar en casa con mis hermanos,
en las conversaciones de siempre
a la hora de las mesas
Y mis padres... mis padres...
¿Qué será
de la risa y el agua...?
¿Del mar que fundaba puertos
sobre las caderas de mi madre
y dibujaba en mi padre
muelles sobre su camisa?
*
Mírenme
soy la misma de siempre
Con los mismos ojos que siempre tuve
Háblenme
con esas bocas de lo que fuimos
Nómbrenme
que las ausencias
nada dicen de los nombres
y los ángeles
aguardan inmateriales.
Hay hombres
Hay hombres que van soñando por la vida
van disparando
directo al corazón.
Santiago oeste
al poniente de la ciudad
los aguarda todavía
con sus trenes y ferias de barrio
Con eso que nos prueba que el silencio
nos habla en cada calle vecinal
donde el almacén aún existe
Con esa puerta acostumbrada
a estar abierta
para que todo aquel que pasa
pueda sentarse y no gastar
la palabra innecesaria.
*
Es ahora el instante
es aquí y ahora
que nuestras bocas acuñan la tersura
libremente como palomas desheredadas
Anduvimos mucho tiempo
construyendo ciudades sin muros
Derrumbando una por una las sombras
Te invito a conocer
el curso de los huesos húmedos
El árbol de los tiempos de la memoria
Las llaves sin cerrojos
Las canciones sin calendarios
Los ventanales claros
por donde ingresen ojos de arcilla
Te invito a conocer la rueda continua
a la orilla del camino
A conocer los pasos
ahora que aún hay guirnaldas en los cabellos
y a pesar de todo la risa y el agua
existen aún, en los rostros.
*
Tendríamos que hacer algo
a estas alturas de los tiempos: diferenciar
el astrónomo de las estrellas, por ejemplo
El policía del viento
El metro de los trenes, sobre todo aquellos
antiguos de la infancia
Tendríamos que hacer algo, digo:
ver la diversidad
del vendedor de la calle con el de la bolsa
llámese Nueva York por la calle o la ciudad
da lo mismo
¡Hay que hacer algo!
Acariciar una flor silvestre de vez en cuando
Tirarnos sobre la hierba, alguna vez
Lavar una camisa, abonar y sembrar la tierra
¡darle de comer al perro!
Hay urgencias en estos tiempos
Ver la trascendencia de los pasos
Mirarnos de frente, mirarnos las manos
Lavarnos el rostro a pleno día
¡Hacernos el amor hasta que sea pecado!
Es urgente hacer algo, soy una convencida
¡Es necesario continuar el asombro!
Es irremplazable escribir cartas, silbar
una canción del alma, encender una chimenea
y luego tendernos a leer un libro
Necesitamos sentarnos en una plaza
Jugar como niños aunque pasemos los 50
Es esencial, conversar contigo, contigo
y contigo
¡Vernos el rostro, cada mañana.

”Aquí se queda
la presencia infinita
cuando reclama la memoria”
© Magdalena Fuentes Zurita.
Es Necesario Continuar el Asombro
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