Transeśntes literarios
  Canto de amor...
 


CANTO DE AMOR DE EURÍDICE

 

 
Eurídice y Orfeo
(Federico Cervelli)

                      


Canto Primero (fragmentos)

Vine con todas las horas disponibles
surcando cada paso
 
Tocando con las manos estrellas y cardos
porque el otoño solía traer tristeza
a mi sensible corazón diluido
esparcido
como grano a las palomas
 
Por un instante dudé muchas veces
y se apagaron todos los ojos que traigo conmigo

Pero estabas tú
esperando la ternura mía
que suelo traer escondida por temor  a perderla
 
Para ti son y serán todos mis relámpagos
esta agua inventada para tu frente

Pródiga soy de mi memoria que viene
de otros siglo buscándote

Pródigo eres de tu memoria
que viene
de otros siglos, buscándome

Tanto se perdieron de ti
las que un día te amaron
Tanto se les escapó el no conocerte
 
Todas las mesas estaban conmigo
todos mis pasos venían
en pos de ti
 
Todo, todo tú saltabas
desde el fondo de mi pecho
 
Nadie sabía entonces
del sonido de las estrellas

Nadie escuchaba
tu sonrisa transparente
venida más allá de los decenios

Nadie sabía de tu ser
ni del ave que saltaba
en cada uno de tus pasos

Pero yo estuve aquí
para cantar tu nombre.
 

 
Canto Segundo (fragmentos)

Terrible este todo que haces traer conmigo       
transformando días y horas

Años anduve y tú lo sabes, como topo
entre oscuros días fríos

Años fueron sabiéndome
entre toda memoria

No hay todavía aquella búsqueda inefable
que sólo muestran entre galpones sombríos
las ferias de los pueblos

Los trenes no traen cantos
y el extravío resuena hasta en mis bolsillos
 
Suelo decir mucho menos de todo aquello
que traigo conmigo
entre decisiones y diccionarios extraviados

Busqué entre las gotas de lluvia
algo que no trajera tu nombre
pero ahí estabas, esparcido
diluido
sobre todo aquello que veían mis ojos

Entonces comulgué con toda memoria
trayendo desde el fondo de tu boca
tu sonrisa entregada hasta lo infinito

Pude entonces comulgar con la vida
cuando vine como siempre
a encontrarme     
                         contigo.



 
Canto Tercero (fragmentos)

Hoy viene la tarde trayendo
el sonido de las estaciones
 
La ciudad no me reconoce
Prevengo a los pájaros
emborracho la música
vengo a decir que todo es posible
 
Lanzo sobre el cielo
todas las horas elegidas
como si fuera sencillo encontrar tu mano
después de todos los esfuerzos
 
Te he buscado, razón y solitario mío
como niña
esparciendo sus juegos por el prado
 
Como agua sobre los árboles
Buscando la belleza
 
Desde aquí diviso los altos montes
desde donde viene tu nombre
 
Te he buscado, perseguida como el viento
acosada en el silencio
hasta la fisura de tu brazo
 
Te he buscado solitario mío
memoria alzada sobre mi vuelo
milagro adelantado        
para mi alma

Conduciéndome a ti están
todas las estaciones hacia oriente y occidente
porque yo estuve aquí para cantar tu nombre
 
Yo estuve en cada uno de tus dedos
diluida
Yo estuve, más allá de la tarde
 
Aquí las ciudades salen a saludarme
y los pueblos preguntan por mi nombre
 
Aquí en nuestra tierra siempre fue capaz
de soplar el viento  para decirnos
de pequeñas cosas
     
Aquí, cuántas veces respondimos
a los campanarios
con la sencillez de los profetas

Aquí dejaremos, la luz y la semilla
la lluvia donde descansa la vida
y el lenguaje vivo
de nuestro paso.

 

 

Aquí las ciudades salen a saludarme
y los pueblos preguntan
por mi nombre


© Magdalena Fuentes Zurita
Canto de Amor de Eurídice
Propiedad Intelectual Nº 142517
I.S.B.N. Nº 956-299-3 99-3
Derechos reservados.

              Prohibida su reproducción total o parcial o por cualquier medio, sin autorización de la autora.

 




 
   
 
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